Todo puede estar funcionando…
y aun así no sentirse claro.
El día avanza.
Te levantas, atiendes lo que toca, respondes mensajes, resuelves pendientes.
Vas de una cosa a otra sin detenerte demasiado.
Y funciona.
Nada se cae.
Nada se desordena.
Todo sigue en pie.
Pero déjame preguntarte algo:
¿Eso significa que hay claridad…
o solo que estás sosteniendo bien lo que ya existe?
Y si vienes del artículo anterior de este blog,
probablemente esto no te resulta nuevo.
Esa sensación de que algo no termina de encajar,
aunque todo esté “bien”.
Aquí es donde empieza a verse algo distinto.
En psicología, esto se relaciona con el funcionamiento automático,
un concepto trabajado por Daniel Kahneman al diferenciar entre respuestas rápidas y
automáticas, y procesos más conscientes y deliberados. En la vida cotidiana, esto se vive
como resolver todo… sin realmente mirar.
Aparece algo → lo atiendes.
Se presenta algo → lo resuelves.
Y sigues.
Porque resolver funciona.
Te mantiene en movimiento.
Te hace sentir productiva.
Te permite sostener el ritmo.
Pero hay algo que no hace.
No te da dirección.
Y cuando todo se vuelve respuesta…
no queda espacio para ver lo que realmente está pasando.
¿En qué momento del día te detienes a mirar hacia dónde estás yendo?
Porque puedes tener el día lleno…
y aun así sentir que algo no termina de encajar.
No por falta de capacidad.
Sino porque todo está puesto en sostener… no en mirar.
Y eso, aunque funcione… también cansa.
No de golpe.
No de forma evidente.
Sino de a poco.
Como cuando llegas a la noche y todo estuvo “bien”…
pero tú no te sentiste del todo dentro del día.
Ahí es donde empieza a notarse algo importante.
No todo lo que se resuelve… se está viendo.
Y cuando no se ve…
se repite.
No porque tenga que repetirse.
Sino porque no se ha detenido a mirarse.
Y eso abre el siguiente punto.
Porque lo que hoy parece aislado…
muchas veces ya ha pasado antes.
Mi nombre es Saskia Fulco.
Y este espacio es para eso.
Para que puedas ver con claridad lo que ya estás sintiendo,
ordenarlo,
y desde ahí, empezar a decidir distinto.
Sin presión.
A tu ritmo.
Si este blog te hizo sentido,
puedes volver al artículo anterior
y reconocer mejor esa sensación que ya empezaste a notar.

